jueves, 1 de diciembre de 2016

ESCRIBIR PARA SOÑAR UN MUNDO MEJOR

No todos los días se gana un certamen literario, y no todos los días se crean relatos bellos sobre valores. Esto es lo que ha ocurrido en la clase de 2º ESO A, Julia Rivas Ortega ha ganado el segundo premio de la XV edición del concurso “Solidaridad en letras”. Nos llena de alegría esta noticia por varios motivos.

En primer lugar, porque en el instituto hay alumnos que escriben muy bien. Los profesores de Lengua descubrimos en ocasiones escritos de nuestros chicos con mucho nivel, textos que nos hacen vibrar y entusiasmarnos. He de decir que, además del texto de Julia, también escribieron historias bonitas para el concurso sus compañeros María Sánchez, Claudia, Inés y Javier.
En segundo lugar, porque estos adolescentes ya están construyendo un mundo mejor porque si son receptivos al dolor y a las necesidades de los demás, si se plantean y escriben estas historias de solidaridad es porque en sus corazones ya ha crecido la semilla de la empatía y de la justicia.
En tercer lugar, por las familias de estos alumnos y alumnas y por nosotros, sus profesores, porque estamos en el buen camino: estamos educando correctamente y esto nos tiene que llenar de orgullo.
¡Muchas felicidades, Julia!
Vamos a publicar tu cuento y las ilustraciones que has creado para él  en este  blog de la biblioteca para que puedas compartirlo con toda la comunidad educativa de nuestro instituto.
Nos queda informar a todos de la recogida del Premio a nivel Provincial que fue el 24 de noviembre y de la recogida de diploma a nivel Regional que se celebrará el próximo 2 de diciembre.
De nuevo, nuestra enhorabuena.

                                              Inmaculada Fernández Parra
 
 
ENTRE ARENA
 
Dibujar en la arena era  una de las mejores cosas que había conocido jamás. Me sentía libre. Yo era Kiah una niña nacida en Kenia en una tribu muy perdida, lejos de un  hospital y del colegio al que me encantaba ir. Todas las mañanas me levantaba a las 5:00 de la mañana. Siempre me levantaba con la esperanza de que me iba a pasar algo bueno. Me ponía de camino al colegio de la mano de mi hermano pequeño Aissa, tenía 6 años menos que yo. Después me iba a casa y allí mi madre nos tenía preparada la comida, siempre le daba las gracias a ella, a mi padre y a Abdu. Él era el vecino y el mejor amigo de la familia, ya que cuando mi padre se ponía demasiado enfermo, debido a su enfermedad, él nos daba una parte de su sueldo para comprar en el mercado. Mi madre había sufrido mucho. Ella no se había casado con mi padre por amor, sino porque la obligaron, ya que lo decía su religión. Aunque estaba mal, ella siempre me ponía una sonrisa y me decía que siempre fuese positiva. Después de comer hacía mis deberes y esperaba hasta que saliesen las estrellas. Me encantaba quedarme dormida mirándolas, me  sentía protegida. Me preguntaba cómo se verían desde otra parte del planeta. Y así eran mis días , unos con más suerte en el que la arena de mis dibujos no se la llevaba el viento y otros días cuando terminaba mi dibujo y el aire se llevaba toda esa arena a otra parte del mundo.
Cuando cumplí 15 años me obligaron a casarme con un hombre que no conocía. Un día antes de mi boda me despertó. Lo primero que puede ver fueron sus ojos azules como el cielo que brillaban como las estrellas. De repente, me entregó  una carta y unos macutos con ropa y comida. Me dijo que fuese para el norte y que a 40 km me esperaba un coche que me llevaría a una vía de tren. No  me dio más indicaciones porque decía que venía escrito  todo en la carta. Me dio a mi hermanito en brazos y me dio el abrazo más fuerte del mundo, me deseo suerte y me dijo que fuese fuerte y que no mirase hacia atrás. No lo asimilaba. Serían sobre las 5:00 de la mañana. Aissa ya se había levantado no sabía explicarle todo,  me preguntaba demasiadas cosas que ni yo sabía explicarme. Pasaron 5 días y por fin una mañana cuando el trozo de pan que habíamos comido no se había ido de nuestras gargantas, apareció un coche. En él esperaba un hombre alto. Me acerqué y le dije lo que confirmaría que era él. No perdimos tiempo,  nos subimos al coche. Mientras mi hermano hablaba con el conductor yo comencé a leer la carta de mi madre. Decía que cuando estaba embarazada de mí unos investigadores españoles vinieron a ver el modo de vida de la tribu. Conoció a una mujer y le prometió que cuando yo cumpliese los 15 años contactaría con ella para darme una vida mejor. Así fue,  mi madre contactó con ella desde el hospital más cercano. Nos dirigíamos a Madrid. Fue un largo viaje, tuvimos que coger cinco trenes en marcha. La comida se nos acabó pero la solidaridad de la gente hizo que compartiera su comida con nosotros. Así iban pasando los días entre dibujo y dibujo.
Un 3 de mayo llegamos por fin a Madrid. Allí estuvimos buscando desesperadamente a la mujer, la que nos esperaba. Esa mujer había fallecido recientemente .Murió pobre a causa de la estafa que le hizo su marido. Pero aun así nos dejó un poquito de dinero que nos sirvió de mucho. No sabía muy bien ni el idioma ni el uso del dinero. Lo primero que hice fue comprar comida al salir del supermercado había una pobre anciana que pedía comida así que le di una parte de mi comida ya que me recordaba a lo que hizo mi vecino con nosotros.
Dormíamos en cartones y mantas. Comíamos  de lo que nos encontrábamos. Un día pasé cerca de una tienda  y vi unos lápices y los compré. También compré  varios paquetes de pañuelos que en ese entonces no sabía cómo se llamaban pero eran buenos para pintarlos y la gente los utilizaba mucho. Decidí venderlos en los semáforos. Decoraba los pañuelos con dibujos y frases positivas. Sentía que así hacia feliz a la gente. Pasaba el tiempo, mis circunstancias habían cambiado, pero no mi sonrisa.
Todos los días me fijaba en una mujer a la que especialmente hacia feliz con mis dibujos. Siempre me compraba mis pañuelos. Una noche esa misma mujer se paró delante de mí y me invito a un café. Me dijo que trabajaba en publicidad, ilustrar anuncios. Me ofreció un trabajo.
                                       5 AÑOS DESPUÉS…
A través del dibujo encontré una salida profesional que me ha reportado una buena vida. He intentado muchas veces buscar a mi madre, pero  hasta ahora sin resultado. Actualmente me dedico a viajar por países tercermundistas, ayudo y me comunico con mis ilustraciones, ellas son mi voz .
Muchas veces pienso en toda esa arena que empleé  para enseñarme a dibujar y en mi vecino, que para mí fue y es, mi espejo  de SOLIDARIDAD. 

 
                                               JULIA RIVAS ORTEGA
                                                        2ºESO  A
 
 
 

jueves, 27 de octubre de 2016

24 de octubre: Día de la Biblioteca

Con motivo de la celebración del día de la biblioteca el pasado día 24 de octubre, desde hace varios años, preparamos a un grupo de alumnos de 3º ó 4º de ESO, para que den a conocer la biblioteca y su funcionamiento a los "novatos" de 1º de ESO. 
Este año, por circunstancias, esta presentación se va ha retrasado una semana. De todas maneras, alumnos y alumnas de 1º de ESO, os damos la bienvenida a vuestra biblioteca. Esperamos que este sea el comienzo de una larga amistad. 

Pregón del día de la biblioteca 2016

¡Que la fuerza de los libros os acompañe!



Os dejo también los enlaces a dos cortos de dibujos animados que seguro os gustarán: 



domingo, 23 de octubre de 2016

NUEVO CURSO 2016-2017

Empezamos un nuevo curso con ilusiones renovadas. Ya estamos preparando multitud de actividades con el objetivo fundamental de animaros a leer. 
Pero también queremos enseñaros cómo funciona la biblioteca del centro, y qué recursos que se ofrecen en ella, podéis aprovechar para la realización de vuestras tareas cotidianas. Porque la biblioteca  no sólo sirve para coger prestados libros, sino para trabajar con los ordenadores, buscar información, jugar al ajedrez, trabajar en grupos... No dejéis de venir y de preguntar para satisfacer vuestra curiosidad. No dejéis de hacernos sugerencias y de recomendarnos libros o películas o CDs. Vosotros hacéis la biblioteca y para muestra, un botón. Vuestro compañero de 1º de ESO B, David Fernández, ha elaborado un blog, "EDUCAMUNDO", con multitud de temas que os pueden interesar. Dejamos un enlace permanente al mismo en la barra de inicio. Muchas gracias David por compartir con nosotros tu trabajo. 

¡Que la fuerza de los libros os acompañe!


viernes, 24 de junio de 2016

RECOMENDACIONES DE LECTURA PARA EL VERANO

¡Que la fuerza de los libros os acompañe!

FELIZ VERANO

Recomendaciones









miércoles, 22 de junio de 2016

Cuento

El instituto es un lugar para crecer. Por ello en numerosas ocasiones alentamos a los alumnos a que se atrevan a desarrollar sus capacidades de forma creativa. Una de las dimensiones creativas del ser humano viene de la mano de la escritura y otras de la pintura. En el cuento que a continuación se presenta hay un ejemplo de lo anteriormente dicho: Alicia Martínez Martínez del curso de 4ºESO A  ha escrito una bonita historia que  ha ilustrado Paula Rodríguez Rodríguez de 1º ESO A. Un binomio perfecto.
 
Inmaculada Fernández Parra.



LA FANTASMA

Dong, dong, dong... cinco veces sonó la campana del reloj del salón, marcando la una de la mañana. Ya era la hora.
 
 

Ana tenía 7 años de edad, pero sabía leer perfectamente, parecía que llevara toda la vida haciéndolo, y muchos dirían que así era. Esa noche estaba leyendo “Para leer al anochecer” de Charles Dickens. El libro narraba 13 historias espeluznantes sobre fantasmas, de las que a Ana le gustaban. Sus padres no la dejaban leer tales libros, por lo que siempre los leía de madrugada, cuando todos soñaban y ella podía disfrutar sin interrupción del miedo que le infundían las historias, aunque sabía que eran mentira. Los fantasmas no eran malos ni querían hacer daño a las personas, es más, era justo lo contrario.

 
Cuando el reloj del salón hubo terminado de tocar la una, Ana cerró su libro y lo guardó debajo del colchón, donde estaba segura que su madre no miraría al hacer la cama. Se levantó sin hacer ruido y se puso tres pares de calcetines. La madera de la casa tendía a crujir, por lo que al llevar varios pares de calcetines, estos amortiguaban su peso evitando que la madera crujiera tanto, y además le protegían los píes del frío.
 
Bajó sigilosamente las escaleras y se dirigió a la cocina. Cogió un paquete de galletas y se metió debajo de la mesa. El hule era tan largo que prácticamente llegaba al suelo. Una vez allí, esperó.
 
A la una y cuarto, cuando ya se había comido medio paquete de galletas, apareció Cassidy.
 
Cassidy también era una niña, y también tenía 7 años. Ambas tenían muchas cosas en común, excepto una, y es que Cassidy era un fantasma.
 
Cuando Ana lo descubrió, sintió más asombro que miedo, ya que Cassidy no tenía el aspecto que Ana esperaba que tuviera. En todos los libros de fantasmas que había leído, estos tenían el aspecto de una persona, pero eran transparentes. Cassidy no se parecía en nada a estos fantasmas. Ella era un conjunto de bolitas luminosas flotantes, y tampoco hablaba como las personas, Ana podía oír su voz dentro de su cabeza, y cuando quería decirle algo solo tenía que pensarlo. Cassidy tampoco era mala como la mayoría de fantasmas de sus libros, a ella le gustaba contar historias sobre su vida como persona y como fantasma.
 
Un día, Ana le preguntó que por qué los fantasmas en verdad eran buenos cuando todo el mundo se los imaginaba malos. Cassidy le respondió que cuando mueres, toda la maldad que había o pudiera haber habido se queda con tu cuerpo, ya que la maldad solo puede ser concebida por los humanos, cuyo único propósito es la destrucción. Cuando mueres y te conviertes en fantasma, puedes ver la verdad.
 
Según lo que Cassidy había contado a Ana, esta había vivido hace muchos, muchos años, y también había muerto hace muchos, muchos años, cuando solo tenía siete años. La casa en la que Ana vivía era muy antigua, y había estado habitada por muchas familias antes que la suya. La familia de Cassidy había sido una de ellas, y cuando tenía 7 años, se acatarró, y murió.
 
Cuando se lo contó a Ana, esta le dijo que eso era imposible, que nadie se moría de un resfriado, que ella había estado resfriada muchas veces y no era tan malo. Cassidy le explicó que en su época, pillar un resfriado era sentencia de muerte en la mayoría de los casos.
 
Y así pasaba Ana las noches, oyendo las historias de Cassidy, que eran mucho más interesantes que las que había en los libros. Cada noche era una historia nueva, y parecía que nunca se iban a acabar.
 
Pasaron los años, y Ana seguía disfrutando todas las noches a la una y cuarto de la madrugada de una sesión de cuentos. Cuando cumplió los 11, decidió escribir todo lo que Cassidy le contaba, para conservarlo y no olvidarlo.
 
Una noche de septiembre, a la una de la madrugada, Ana bajó a la cocina y se metió debajo de la mesa con su paquete de galletas, y esperó. Llegó la una y cuarto, y esperó. Ya solo le quedaba un cuarto del paquete de galletas. Ahora era la una y media. Ya no le quedaban galletas.
 
Cuando el reloj del salón tocó las dos de la madrugada, Ana estaba profundamente dormida.
 
A la mañana siguiente, mientras paseaba por el jardín, pensó en Cassidy. ¿Qué le habría pasado? ¿Por qué no había venido? ¿Estaría enfadada con ella?
 
Esa misma noche volvió a bajar, a la hora de siempre, y también espero. Esta vez no se quedó dormida, y cuando el reloj dió las dos, decidió subir a su cama a dormir.
 
Siguió la rutina de los últimos 4 años durante una semana, pero no hubo suerte, Cassidy no venía a su encuentro. Cada vez esperaba menos tiempo, hasta que una noche, a la una, cuando cerró su libro y lo guardó debajo del colchón, no bajó a la cocina, sino que apagó la luz y se durmió, mientras que una lágrima se abría paso mejilla abajo. Desde ese día no volvió a pensar en Cassidy.


 
 

Ana, ahora ya con 18 años, estaba muy indecisa, ¿se llevaba toda su ropa al piso de la ciudad o dejaba algo para cuando viniera a visitar a sus padres? Bueno, ya haría la maleta más tarde, ahora tenia que meter todos los adornos de su habitación en cajas, no podía irse sin ellos. Cuando ya casi había terminado recordó que siempre guardaba un libro de cuentos debajo del colchón. Cuando fue a buscarlo, no lo encontró, pero lo que sí descubrió fue un pequeño cuaderno de tapas azules en cuya portada había escrito con letra infantil un nombre: “Cassidy”.

 
¿De qué le sonaba ese nombre?
 
Abrió el cuaderno y vio que estaba lleno de historias. En las primeras páginas había una especie de introducción que decía:



Historias de Cassidy “La Fantasma”

 

Fantasma. Esa palabra le dió sentido a todo. Ahora lo recordaba. Las bajadas a la cocina en medio de la noche, la llegada de su amiga a la una y cuarto, sus interminables e interesantes historias... y la noche en que Cassidy la abandonó.

 
O quizá Cassidy no la abandonó, quizá todo había sido un sueño, un producto de su imaginación. Quizá todo había pasado en su cabeza, pero, ¿por qué iba a significar eso que no fue real?

domingo, 12 de junio de 2016

Premio "Gorgias" al mejor orador

El jurado de los debates celebrados en nuestro centro ha decidido, por unanimidad otorgar el premio "Gorgias" al mejor orador entre los participantes en el curso 2016.

En esta ocasión decidieron que este premio se otorgara  "ex aequo" a los alumnos Adrián López (del equipo de 4º de la ESO "A") y a Samuel Cortés Cortés (de 4º de la ESO "D").

Los premios fueron entregados por nuestro director D. Rafael Herrera y por nuestra vicedirectora Dª. María José Moreno.






Enhorabuena a los ganadores... y muchas gracias.

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